Empieza el curso y dices: “Este año voy a llevarlo al día”, así que el primer día llegas a casa y decides que vas a ponerte a repasar lo que han explicado hoy en las diferentes materias. Para ser sinceros en el 99 % de los estudiantes esta propuesta dura un día.
Llegan los exámenes del primer cuatrimestre suspendes varios y piensas: “pues si estudiando saco estas notas, no voy a estudiar más”. Y así lo vas dejando pasar, pasan 1 día, 1 mes, 3 meses y cuando te das cuenta estas ya en los exámenes finales del segundo cuatrimestre con páginas y páginas de apuntes que estudiar y eso que este segundo cuatrimestre me iba a poner... ya...
Una semana antes de los finales te pones a estudiar y te percatas de que esta tarea es digna de dioses pero no está hecha para ti... Hablas con tus amigas/os y están como tú, así que piensas: “bueno al menos estamos todos iguales”, pero no te engañes ellas aprobaron todas las asignaturas del primer cuatrimestre. Cuando tus amigas estén ya de vacaciones tu estarás preparando las recuperaciones de junio y probablemente tendrás que presentarte a alguna asignatura de la que aún no has hecho ni el examen.
Es en estos momentos de la vida del estudiante cuando piensas: “si me lo hubiese currado desde el principio”, pero no lo has hecho así que ahora toca estresarte, llorar, enfadarte con la vida y quejarte de que tienes que estudiar mucho.
Te pasas los días entre documentos, diapositivas y prácticas, lo único que hablas con tus amigas es para hablar de los estudios y con tu novio no hablas porque con lo amargada que estas no sabes ni que decir.
En resumen, “EL PRÓXIMO AÑO VOY A LLEVARLO AL DÍA”.