jueves, 3 de julio de 2014

Hasta siempre

Llega  un momento en tu vida en el que conoces a un chico te enamoras y piensas si... este es para toda la vida, pero el tiempo pasa y descubres que nada es como antes y se acaba. Lo pasas mal pero te recompones rápido por el simple hecho de que ya lo veías venir, además tus amigos te apoyan y te brindan su hombro para llorar... 

Tras un tiempo te vuelves a enamorar y vas con más cautela, anteriormente lo pasaste mal y no quieres que se repita, ¿Pero frente al amor quien puede mantener la cautela?

Pasan los días y tu crees estar viviendo un sueño, esa persona te da todo aquello que buscas en un hombre y vuelves a pensar: “este si que si, va a ser mi segundo y último novio porque pienso estar con el toda mi vida”. Transcurren años y todo es perfecto, os compenetráis muy bien tanto en la vida, como en la cama, así que todo parece ir sobre ruedas...

De repente, un día cualquiera, llega esa persona y te dice que tiene dudas, que quiere dejarlo o tal vez un tiempo... y a ti solo te entra vértigo, te pitan los oídos y se te nubla la vista, ni siquiera eres capaz de llorar y no sabes en absoluto que decir, te sientas, piensas y te derrumbas porque no entiendes nada y es en ese preciso instante cuando brotan de tus ojos las lágrimas más amargas que jamas habías llorado.

Le buscas con la mirada pensando que al encontrarle verás a aquel que se supone lleva a cabo el papel de fuerte y cuando tus ojos se encuentran con los suyos descubres que llora desconsoladamente, al ver eso aún entiendes menos... pero verle así te entristece así que decides tomar tu las riendas dejar las lagrimas de un lado y ser la persona adulta.  Tras una hora llorando amargamente e intentando que el hombre de tu vida se anime un poco descubres que solo él tiene la respuesta y que por alguna extraña razón ni él sabe que hacer. 

Es en este mismo instante cuando a ti te toca hacer la siguiente pregunta: ¿Lo dejamos o prefieres un tiempo? Aún sabiendo que al fin y al cabo una cosa u otra es exactamente lo mismo, pero cuando quieres a una persona supongo que quieres aferrarte al último clavo ardiendo que queda sobre la faz de la tierra. 

Así que decidís daros un tiempo y toca el terrible momento de la despedida, os abrazáis como nunca antes os habíais abrazado y se nota que ninguno quiere dejar marchar al otro pero tras algunos besos en la mejilla y algunas frases del estilo de: “te voy a echar de menos”, “sonríe porque siempre estas más guapa cuando lo haces” y “pase lo que pase no desaparezcas de mi vida”, llega el momento de que se vaya y tras una última mirada a los ojos cierra la puerta tras él y se marcha. 

Es en ese preciso momento es cuando tu te das cuenta de lo que acaba de pasar y lloras descontroladamente sin ningún tipo de consuelo... Y ahora empezarán a surgir mil preguntas: ¿Habrá otra? ¿Será mi culpa? ¿Me echará de menos? ¿Me seguirá queriendo?.

Y a medida que va pasando el tiempo comprendes que no puedes retener a tu lado a alguien que no quiera estarlo, que nos caemos para levantarnos y que en algún momento volverás a sonreír gracias a alguien que te quiera, sea él u otro. Pero a pesar de saber todo esto, el amor duele y cuando se acaba se va con él una parte de ti, comienzas a valorar cosas que antes no tenían importancia como esas cosquillas que te hacía después de hacer el amor, ese buenos días princesa que nunca faltaban, esa extraña manía que tenía de morderte los dedos, que por ridículo que sonara te llamara "amomo",  lo mucho que le gustaba dormir en tu lado de la cama, acurrucado a ti, a pesar de que sobraran dos metros por el otro lado, su incapacidad para darse cuenta de que la casa estaba llena del humo de sus cigarros...

Todas estas cosas no las valoras porque crees que las vas a tener para siempre, pero cuando todo acaba las echas tanto de menos que no puedes ni dormir, ni comer, ni reír...

Ahora es momento de asimilar y de entender, pero ¿y si es verdad?, ¿y si el no sabe como llego esa situación?, ¿y si tan si quiera él puede explicártelo?. Pues si es así no te queda más que darle tiempo al tiempo, darle el tiempo que tu corazón te permita darle y esperar que si definitivamente todo acaba, al menos puedas tenerle a tu lado, porque él amor que sientes hacia él no se borrará nunca, porque sabes que siempre le vas a querer aunque sea de otra manera. 


P.D: Han sido dos años maravillosos, llenos de momentos preciosos... Nadie ha sabido hacerme tan feliz como tu lo has hecho, me has ayudado a comprender que la vida son dos días y que mejor que sean dos días llenos de alegría... Supiste sacar de mi lo mejor, e hiciste de mis inseguridades puntos fuertes. Sencillamente han sido los mejores años de mi vida, me has hecho inmensamente feliz y aún no soy consciente de que esto se haya acabado... 

Muchas gracias por tu apoyo incondicional y por haberme querido tanto. Te quiero mucho y siempre te querré. 


“Olvidame tú 
que yo no puedo 
dejar de quererte 
por mucho que lo intente
no puedo
olvidame tú...”