lunes, 26 de noviembre de 2012

Sueños



Siempre me ha gustado una cita célebre que dice lo siguiente: “Sólo es capaz de realizar sus sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”. No recuerdo cual fue el momento en el que la leí por primera vez, pero si se que es algo que siempre deberíamos tener presente. 

Todos tenemos sueños pero, por desgracia, no todos los conseguimos. A veces, no conseguimos nuestras metas porque no supimos aprovechar el momento y otras veces simplemente porque la suerte no estaba a nuestro favor. Voy a poner un ejemplo, yo quería y quiero estudiar medicina pero a pesar de mis esfuerzos unos frustrados correctores decidieron que mis exámenes de PAU no eran lo suficientemente buenos, aunque sinceramente dudo que los leyesen, y me asignaron notas mediocres que no fueron suficientes para conseguir una buena media. En este caso la suerte no estuvo de mi lado, aunque nunca perderé la fe en que llegue mi momento para lograr mi sueño, porque al fin y al cabo ¿qué seríamos si no tuviésemos esperanza?.

Pero a pesar de que algunos sueños se nos resistan, la gran mayoría se cumplen. Porque el simple hecho de vivir ya es un sueño. No todas las personas de este mundo tienen el privilegio de vivir todo lo que les corresponde, muchos recién nacidos mueren a las pocas horas de nacer, muchos jóvenes mueren en accidentes de tráfico o simplemente mueren porque les ha tocado la cruel realidad de sufrir una grave enfermedad. Es por esto que no deberíamos entristecer cuando las cosas se ponen más complicadas para conseguir algunos objetivos, porque al menos estamos teniendo el gran privilegio de disfrutar de la vida, de tener la oportunidad a no darnos cuenta de que es el momento a subir en ese tren y esperar a que pase el siguiente. 

El que diga que no tiene sueños miente, el que diga que jamás consiguió ninguno de sus sueños miente y el que diga que jamás soñó cosas completamente descabelladas también miente, ¿ninguno de nosotros soñó con volar? o ¿con tener superpoderes?.

Lo cierto, es que sean cuales sean tu sueños nunca te niegues el ilusionarte por ellos, porque lo bonito de los sueños es sentirte con ganas de vivir todos y cada uno de los días para luchar y conseguir tus metas. 

No olvides que por mal que vaya todo los sueños deben permanecer, porque quien no sueña no vive.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Crecer


Cuantas veces, siendo unos niños, soñamos con crecer para que papá y mamá no nos estuviesen controlando todo el día o simplemente para estar cualificados para poder hacer “cosas de mayores”. Soñábamos con tener un príncipe azul, una casa rosa y cuatro hijos.

Pero esta necesidad de independencia se incrementa en la adolescencia, cuando pedimos a gritos intimidad y todo lo que nos dicen nuestros padres nos molesta, todo tema del que se habla se convierte en discusión. Lo único que quieres cuando tienes quince años es cumplir los ansiados dieciocho y poder irte a vivir a un piso con tu mejor amiga e ir a la universidad. 

Lo cierto es que cuando vas acercándote a la mayoría de edad la espera se va haciendo cada vez más eterna, quieres cumplir 18 años cuanto antes, para así poder salir de fiesta con tus amigos y cuando el portero te pida el DNI al entrar en la discoteca sacarlo satisfactoriamente porque ya eres “mayor”.

Una vez cumples los 18 te das cuenta de que nada es como te lo habían pintado, “¡harás lo que te de la gana cuando seas mayor de edad!”, eso decían tus padres cuando eras un crío pero no es cierto, ya que cuando llegas a los dieciocho esta frase cambiará, “¡mientras vivas bajo mi mismo techo y sea con mi dinero haces lo que yo te diga!”. Lo peor es que además de que realmente no eres independiente tienes más responsabilidades. 

Aunque ya a estas alturas te habrás dado cuenta de que ser mayor de edad no es tan bonito como lo parecía lo peor está por llegar. Acabas el instituto y decides irte a estudiar fuera, además tus amigos y tu novio también se van a estudiar a la misma provincia que tu, si es así todo genial porque no tendrás que distanciarte de ellos, pero si tendrás que distanciarte de tu familia. Por eso ese verano aprovecharas para hacer todo lo que no has hecho nunca con tu familia y estarás con ellos todo el tiempo posible. 

Acaba el verano, te vas a vivir sola a una gran ciudad, en comparación a tu pequeña isla o a tu pequeño pueblo, te vas sola porque vivir con tu novio siendo tan jóvenes igual sería un error entre cuyas consecuencias podría estar la separación de la pareja. Antes de irte llegan las horribles despedidas de tu familia, de tu perro y de algunos amigos, que no son muy cercanos a ti pero que aún así da pena perderlos de vista. Antes de irte estás una semana llorando como una magdalena, pero sabes que lo mejor para ti es irte así que llega el día y coges un avión rumbo a tu nueva vida. 

Ya eres independiente aunque con el dinero de tus padres, algo muy estresante porque como gastes mucho te cortan la cabeza. Los primeros días son horribles te pasas los días llorando y cada vez que hablas por teléfono con un familiar es un drama, además tus amigos están igual que tu y todo es muy deprimente. Pero empiezan las clases conoces a muchas personas, algunas de las cuales se convertirán en tus amigas, y te vas adaptando dejas de llorar y empiezas a disfrutar, de momento las tareas del hogar las llevas bien aunque nadie te ayude. Tu novio y tu os quedáis a dormir juntos en muchas ocasiones y salís a pasear, todo es perfecto. Hasta que empiezas con exámenes y las clases ya son algo muy serio, porque en ese momento empieza el estrés de verdad, que si tienes que limpiar pero mañana tienes examen, que si no tienes comida y tienes que hacer un seminario... Es en este momento en el que quieres que alguien invente la máquina del tiempo para volver a la infancia. 

A pesar de que ser adulto pueda resultar estresante también viene acompañado de cosas muy buenas, pero mi consejo es que vivas cada día intensamente y que nunca tengas prisa por crecer. Las cosas llevan su tiempo y aunque el fin sea uno hay que disfrutar del largo recorrido.

La noche


Cae el Sol y sale la Luna arropada por un manto de estrellas, comienza así la noche. La noche puede ser más o menos duradera según la situación geográfica en la que uno se encuentre, aunque también variará dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos. 

La noche es diferente para todos y una noche nunca se parecerá a otra, cada noche soñamos cosas diferentes o dormimos de forma distinta. ¿ Acaso duerme un bebé igual que un anciano? lo cierto es que como todo en esta vida las noches también cambian con el paso de los años. 

Es adorable ver a un bebé durmiendo, no tiene preocupaciones y sabe que pase lo que pase a el no le va a faltar comida ni calor, duerme profundamente hasta que llega su hora de comer, ¿increíble verdad? los bebés son relojes biológicos, ya nos gustaría a nosotros tener esa exactitud a la hora de ir al trabajo o a clase. Sin embargo cuando ya dejan de ser bebés y mamá decide que es hora de que duerman solos en su cuarto y en una cama, que con sus pequeñas dimensiones, parece de matrimonio las noches pasan de ser placenteras a ser un infierno, se hacen eternas y vamos a la cama de mamá cada 5 minutos porque no queremos dormir solos así que ella amablemente viene y se acuesta contigo, hasta que te duermes, y luego se va... pero tu te vuelves a despertar y mamá vuelve de nuevo a tu cama, este procedimiento se repetirá millones de veces hasta que tu organismo decida que ya no puede con su alma y quedes profundamente dormido. Y todos estos viajes a la cama de papá y mamá muchas veces irán acompañados del siguiente mensaje: “me he hecho pipí”, mensaje que conlleva el cambio de sábanas a las 4 de la madrugada. Pero finalmente los padres conseguirán su objetivo y su hijo acabará durmiendo sin rechistar en su cama.

Durante años posteriores, digamos que en la adolescencia, la noche no está concebida para dormir sino para hablar por el messenger con los amigos o incluso hacer videollamadas con el Skype, llegando a acostarte a altas horas de la madrugada para luego sufrir por la mañana los gritos de tu madre despertandote cuando lo único que quieres ahora es dormir hasta la una de la tarde. Pero lo cierto es que ya te sientes suficientemente mayor para hacer “lo que te de la gana”. Es cierto que esta etapa incluso en algunos adultos se mantiene de por vida ya no estando en las redes sociales sino simplemente leyendo, jugando a videojuegos o viendo la tele. Simplemente hay personas que necesitan dormir menos horas que otras.

Pero sin duda alguna, la mejor de las noches que cualquier persona puede tener es esa en la que duerme con su pareja, las noches románticas, esas noches son mágicas, normalmente, duermes poco porque quieres aprovechar cada segundo con esa persona, así que le miras mientras duerme, le rodeas con tus brazos y una larga lista de romanticismos que envuelven estas noches. Pero sin duda el mejor momento de estas noches es cuando de repente te despierta un dulce beso a altas horas de la madrugada y te da completamente lo mismo que te hayan despertado, porque no hay forma más increíble de despertar, ya que es como si siguieses durmiendo y todo fuera un bonito sueño. Pero te das cuenta de que es real y abrazas a esa persona con fuerza mientras le dices cuanto le quieres y ambos vuelven a caer en los brazos de Morfeo.

Y es que por muchas noches que hayamos vivido nadie podrá asegurar haber tenido dos iguales, ya que el simple hecho de que cada una de ellas soñemos cosas diferentes hace que cada noche sea única. Ahora, si puedo afirmar que mis mejores noches son todas y cada una de las que duermo a SU lado. 

Y nunca olvides que, como dice una gran cita célebre, “lo que no ha pasado a mediodía puede pasar por la noche”.







martes, 20 de noviembre de 2012

Miedos


Todos experimentamos una emoción muy desagradable a lo largo de nuestra vida, el miedo. Es cierto que no todos lo sentimos ante las mismas cosas o situaciones, como también es cierto que los miedos van cambiando a medida que crecemos y nos desarrollamos.

A lo largo de nuestra niñez nos da miedo separarnos de nuestros padres en lugares desconocidos, nos dan miedo las tormentas y, entre otras muchas cosas, nos da miedo la oscuridad. La gran pregunta es: ¿Por qué estos miedos?, la cuestión tiene fácil solución y es que a esas edades los niños no han experimentado, no han descubierto todo lo que el mundo ofrece y ni siquiera entienden el por qué de las cosas. Y si unimos todo esto con que las películas infantiles en muchas ocasiones alimentan estos miedos, pintando a los villanos de negro rodeados de truenos o simplemente separando a Nemo de su padre, todo tiene aún más sentido. ¿Pero es mala la intención de las películas infantiles? lo cierto es que no, simplemente intentan que los niños desde muy pequeños entiendan que separarse de su padre es peligroso porque sin el están indefensos o que las personas malas siempre tienen algo oscuro en sus vidas.

Más tarde se empieza a crecer y los miedos van cambiando, miedos que a ciertas edades los alimenta la sociedad. Cuando uno es un adolescente y ya empieza a tener cierto interés en las chicas/os quiere estar guapo, por ello el hecho de estar rellenito, tener granos o simplemente no tener el bigote, en las chicas claro está, bien depilado ya implica  un miedo, miedo alimentado por la inseguridad que tenemos hoy en día por lo materialista de esta sociedad. El problema es que a estas edades los miedos pueden ser muy peligrosos, ya que es ahí donde empiezan los complejos y la falta de autoestima que finalmente derivan en problemas con la alimentación (la anorexia o la bulimia). Es importante destacar que tanto la educación que dan los padres a sus hijos como la sociedad tiene culpa de estos absurdos miedos, porque no es normal que la talla 34 sea como para una “Barbie” porque a las que llevan esas tallas les da igual pero cuando tu llevas una 42 te parece que tienes el contorno de un ogro, como tampoco es normal que haya padres que se  obsesionen con que sus hijos estén rodeados de amigos con mucho dinero y con una familia bien posicionada, ya que esto lo que hará que nuestros hijos sean materialistas y no valoren a las personas por su interior sino por su “fachada”.

Pasada la “edad del pavo” los miedos son distintos pero muy coherentes, en la mayoría de los casos. Cuando tienes una pareja a la que amas con locura vives continuamente con el miedo a que le pase algo o simplemente con el miedo a perderlo porque algo falle, ya que no serías capaz de seguir adelante sin él o sin ella. Si tienes hijos tendrás miedo a que les hagan daño o simplemente a no verlos crecer. Si nos paramos a analizar esto último, nos damos cuenta de que, generalmente, uno cuando ya tiene la cabeza bien amueblada empieza a tener miedo a la soledad, a perder a los seres queridos. 

Los miedos son muchos, pero aquello que más teme el hombre es la soledad, aunque a este se unen otros miedos que van con el desarrollo individual de la persona. ¿Cuáles son tus miedos?

domingo, 18 de noviembre de 2012

Amor


Amor, palabra de difícil descripción. Todos hemos oído hablar de él desde que a penas andábamos, aún no sabíamos ni tan siquiera hablar cuando ya nos ponían películas de princesas y nos contaban historias de cuentos de hadas... Historias en las que pasara lo que pasara siempre triunfaba el amor. 

Ya en la guardería nos hacíamos novios de nuestros compañeros para parecernos a la Cenicienta e incluso en el colegio entablábamos relaciones de “manita sudada” con nuestros compañeros con los cuales compartíamos un regalo el día de San Valentín, un coche de juguete, un cromo o una singular pelota saltarina.

Pero un día empiezas a crecer y dejas de ser un crío, te conviertes en un adolescente y... ¡ Zas !... te enamoras, aunque tu no sabes que es eso lo que te pasa, ni siquiera tienes claro ese concepto ni ningún otro, aún no eres una persona madura para comprender la magnitud de esa palabra. Solo sabes que has visto a ese compañero o compañera de clase día tras día y que hoy al llegar a clase has cruzado una mirada y te ha removido algo por dentro, te ha revoloteado una mariposa en el estomago. Así empiezan a pasar los días y sigues hablando con esa chica o ese chico descubriendo poco a poco que como dicen los adultos TE GUSTA.... ¿Te gusta? sí, te gusta.... pero que querrá decir eso, acaso ¿eso hace referencia a que mi cara se tiña de rojo al verle? o tal vez ¿quiera decir que cuando hablo con ella me invade un extraño miedo que me hace medir mis palabras para no desagradarle?.

Lo cierto, es que por muchas películas que hayamos visto, nunca nos es fácil hacernos a la idea de que aunque no lo entendamos del todo ni sepamos como actuar frente a este estamos, supuestamente, enamorados. Normalmente con 12 años te enamoras del chico o chica con la que mejor te llevas. Pero no es amor son ganas de experimentar este extraño sentimiento. Así que tu o tu amigo decidís ser “algo”, que pasará a llamarse , “novios”. Tu amigo llega un día, asesorado por no se sabe quien de su extraña pandilla, y te dice: “Hola, quería saber... si... ¿te gustaría salir conmigo?”, normalmente si esa persona te parece “mona” respondes que si y así empiezas una relación, con muy poco futuro debido a la poca madurez de la que disponemos, en la cual os dais la mano y algún que otro beso en una sala oscura del cine, que por cierto vaya forma de malgastar el dinero para no ver la peli. Tras un primer beso indescriptiblemente extraño pasan varios meses con una misma rutina, paseos de la mano por el instituto, besos y alguna cita en el cine los fines de semana. Pero esta primera relación acaba causando tristeza en el que es abandonado por el “novio” y alivio por el que lo o la deja. 

Tras ese primer experimento amoroso, las personas se enamorarán de muchos amigos o desconocidos, atractivos físicamente a los cuales se llama “ amor a primera vista”, normalmente, con muchos de ellos no pasará nada porque se va madurando y da cierto “corte” decir: “Oye, me gustas”, así que básicamente esto se mantiene en secreto con unos amigos o amigas y ya esta. Simplemente se deja pasar.

Pero un día, varios experimentos amorosos más tarde y con cierta madurez, cuando te has sentido defraudado por muchas personas de las que te enamoraste y has decidido dejar de buscar el amor, este aparece. Sale de la nada y se te presenta, te dice que te quiere y tu descubres que lo habías tenido delante de tus narices toda tu vida y que además tu también le quieres, he aquí el “verdadero” primer amor o eso nos creemos. Este chico te vuelve loca, te hace flotar sobre las nubes y te trata como a una princesa, todo es así durante los dos primeros meses, así que decidís que es momento de la “primera vez”... ¡GUAU! la primera vez... ¿Cómo diablos se hará? ¿Qué haré? ¿Quien compra los preservativos? normalmente y digo normalmente, esta última pregunta tiene una clara respuesta, los compra el chico...CLARO... si si... a no ser que el chico sea vergonzoso entonces los va a comprar la chica, porque que va... a ella no te da vergüenza... no. Tras la compra de los primeros preservativos hay que elaborar un plan, sus padres se van a cenar el viernes a las 20:00 volverán en torno a las 22:00 así que se dispone de una hora y media. La pareja se dispone a llevar a cabo el plan. 

El viernes a las 19:30 quedan para dar una vuelta y hacer tiempo hasta que los progenitores se vayan, luego se van a casa y hacen el amor por primera vez. Al acabar cada cual hace un resumen mental: ¿Ha sido bonito? él: si, ella: precioso; ¿Ha sido como esperabas? él: no, ella: no; ¿Lo hace bien tu compañero/a? él: mas o menos; ella: sí, es perfecto; ¿Has disfrutado? él: no como esperaba, ella: sí, pero aún tenemos que ir mejorando. 

Tras “ la primera vez” todo cambia, te sientes más adulta si eres chica y más varonil si eres chico. Él va fardando de su primera vez y ella simplemente se lo cuenta a su mejor amiga. Todo marcha bien unos meses más y finalmente la relación acaba y se dan cuenta de que aquello no era para toda la vida. Normalmente, este no será el primer amor verdadero. Pero más o menos ya entendemos como marcha las cosas en el AMOR esa palabra que no conocíamos y que poco a poco vamos descubriendo.

Tras esta primera relación “seria” muchos y muchas se vienen abajo pensando que han desperdiciado su primera vez, en cambio, hay otros que deciden que fue bonito y pertenece a los recuerdos. 

En algunos casos se termina de madurar tras este golpe y se comprende como se debe actuar en el amor, puesto que los errores del pasado servirán para actuar mejor en el futuro con otra posible pareja.

Y llega ese día... llega el “primer amor”, el de verdad y solo quieres que dure para siempre, que cada día te mime y te quiera. Sientes que estás a salvo con esa persona y que nada puede ir mal a su lado. Cuando algo le hace daño te hace daño a ti y rápidamente vas en su ayuda y le animas, porque verle sonreír es lo único que te hace feliz.

Y es que hablando del amor, nadie dará una misma descripción. No es difícil definirlo, pero cada uno lo vive y lo siente de manera diferente por lo que no es posible hacer una descripción generalizada. Sólo me aventuro a decir que es aquello que nos hace sonreír, aquello que simplemente nos hace sentir bien y que sin duda alguna nos hace completamente felices.