Amor, palabra de difícil descripción. Todos hemos oído hablar de él desde que a penas andábamos, aún no sabíamos ni tan siquiera hablar cuando ya nos ponían películas de princesas y nos contaban historias de cuentos de hadas... Historias en las que pasara lo que pasara siempre triunfaba el amor.
Ya en la guardería nos hacíamos novios de nuestros compañeros para parecernos a la Cenicienta e incluso en el colegio entablábamos relaciones de “manita sudada” con nuestros compañeros con los cuales compartíamos un regalo el día de San Valentín, un coche de juguete, un cromo o una singular pelota saltarina.
Pero un día empiezas a crecer y dejas de ser un crío, te conviertes en un adolescente y... ¡ Zas !... te enamoras, aunque tu no sabes que es eso lo que te pasa, ni siquiera tienes claro ese concepto ni ningún otro, aún no eres una persona madura para comprender la magnitud de esa palabra. Solo sabes que has visto a ese compañero o compañera de clase día tras día y que hoy al llegar a clase has cruzado una mirada y te ha removido algo por dentro, te ha revoloteado una mariposa en el estomago. Así empiezan a pasar los días y sigues hablando con esa chica o ese chico descubriendo poco a poco que como dicen los adultos TE GUSTA.... ¿Te gusta? sí, te gusta.... pero que querrá decir eso, acaso ¿eso hace referencia a que mi cara se tiña de rojo al verle? o tal vez ¿quiera decir que cuando hablo con ella me invade un extraño miedo que me hace medir mis palabras para no desagradarle?.
Lo cierto, es que por muchas películas que hayamos visto, nunca nos es fácil hacernos a la idea de que aunque no lo entendamos del todo ni sepamos como actuar frente a este estamos, supuestamente, enamorados. Normalmente con 12 años te enamoras del chico o chica con la que mejor te llevas. Pero no es amor son ganas de experimentar este extraño sentimiento. Así que tu o tu amigo decidís ser “algo”, que pasará a llamarse , “novios”. Tu amigo llega un día, asesorado por no se sabe quien de su extraña pandilla, y te dice: “Hola, quería saber... si... ¿te gustaría salir conmigo?”, normalmente si esa persona te parece “mona” respondes que si y así empiezas una relación, con muy poco futuro debido a la poca madurez de la que disponemos, en la cual os dais la mano y algún que otro beso en una sala oscura del cine, que por cierto vaya forma de malgastar el dinero para no ver la peli. Tras un primer beso indescriptiblemente extraño pasan varios meses con una misma rutina, paseos de la mano por el instituto, besos y alguna cita en el cine los fines de semana. Pero esta primera relación acaba causando tristeza en el que es abandonado por el “novio” y alivio por el que lo o la deja.
Tras ese primer experimento amoroso, las personas se enamorarán de muchos amigos o desconocidos, atractivos físicamente a los cuales se llama “ amor a primera vista”, normalmente, con muchos de ellos no pasará nada porque se va madurando y da cierto “corte” decir: “Oye, me gustas”, así que básicamente esto se mantiene en secreto con unos amigos o amigas y ya esta. Simplemente se deja pasar.
Pero un día, varios experimentos amorosos más tarde y con cierta madurez, cuando te has sentido defraudado por muchas personas de las que te enamoraste y has decidido dejar de buscar el amor, este aparece. Sale de la nada y se te presenta, te dice que te quiere y tu descubres que lo habías tenido delante de tus narices toda tu vida y que además tu también le quieres, he aquí el “verdadero” primer amor o eso nos creemos. Este chico te vuelve loca, te hace flotar sobre las nubes y te trata como a una princesa, todo es así durante los dos primeros meses, así que decidís que es momento de la “primera vez”... ¡GUAU! la primera vez... ¿Cómo diablos se hará? ¿Qué haré? ¿Quien compra los preservativos? normalmente y digo normalmente, esta última pregunta tiene una clara respuesta, los compra el chico...CLARO... si si... a no ser que el chico sea vergonzoso entonces los va a comprar la chica, porque que va... a ella no te da vergüenza... no. Tras la compra de los primeros preservativos hay que elaborar un plan, sus padres se van a cenar el viernes a las 20:00 volverán en torno a las 22:00 así que se dispone de una hora y media. La pareja se dispone a llevar a cabo el plan.
El viernes a las 19:30 quedan para dar una vuelta y hacer tiempo hasta que los progenitores se vayan, luego se van a casa y hacen el amor por primera vez. Al acabar cada cual hace un resumen mental: ¿Ha sido bonito? él: si, ella: precioso; ¿Ha sido como esperabas? él: no, ella: no; ¿Lo hace bien tu compañero/a? él: mas o menos; ella: sí, es perfecto; ¿Has disfrutado? él: no como esperaba, ella: sí, pero aún tenemos que ir mejorando.
Tras “ la primera vez” todo cambia, te sientes más adulta si eres chica y más varonil si eres chico. Él va fardando de su primera vez y ella simplemente se lo cuenta a su mejor amiga. Todo marcha bien unos meses más y finalmente la relación acaba y se dan cuenta de que aquello no era para toda la vida. Normalmente, este no será el primer amor verdadero. Pero más o menos ya entendemos como marcha las cosas en el AMOR esa palabra que no conocíamos y que poco a poco vamos descubriendo.
Tras esta primera relación “seria” muchos y muchas se vienen abajo pensando que han desperdiciado su primera vez, en cambio, hay otros que deciden que fue bonito y pertenece a los recuerdos.
En algunos casos se termina de madurar tras este golpe y se comprende como se debe actuar en el amor, puesto que los errores del pasado servirán para actuar mejor en el futuro con otra posible pareja.
Y llega ese día... llega el “primer amor”, el de verdad y solo quieres que dure para siempre, que cada día te mime y te quiera. Sientes que estás a salvo con esa persona y que nada puede ir mal a su lado. Cuando algo le hace daño te hace daño a ti y rápidamente vas en su ayuda y le animas, porque verle sonreír es lo único que te hace feliz.
Y es que hablando del amor, nadie dará una misma descripción. No es difícil definirlo, pero cada uno lo vive y lo siente de manera diferente por lo que no es posible hacer una descripción generalizada. Sólo me aventuro a decir que es aquello que nos hace sonreír, aquello que simplemente nos hace sentir bien y que sin duda alguna nos hace completamente felices.