Besos, ¿Acaso hay algo mejor que los besos?, estos son agradables de todas las maneras, en la mejilla, en la frente, en la espalda, en los labios... Hay mil tipos de besos y mil formas de besar, no besamos igual a un amigo que a un novio, ni te besa igual un padre que una persona al presentarse.
Pero sin duda el mejor de los besos es aquel que viene de nuestra pareja, aquel que te ruboriza y te eriza el bello, aquel que fluye sin pensarlo, aquel que dura minutos y pareció durar un instante. Aquel que paraliza todo lo que ocurre a tu alrededor, haciéndote creer que solo estáis tú y él en el mundo,
¿Y el primer beso? Bueno al principio es una sensación rara, intercambio de saliva, roce de labios, en ocasiones, incluso de lenguas, pero pasados unos instantes... ¿A quien no le gusta esa sensación? No hay nada tan especial como un beso de tu pareja, sin duda alguna, no hay nada tan romántico como eso.
Sin embargo, no le damos a los besos el valor que se merecen, nunca nos paramos a plantearnos que sin besos el mundo sería muy frío... Llegamos a casa después de haber estado mucho tiempo fuera y saludamos a la familia con un beso, pero ¿Y si estos no existieran que haríamos? Decir: “hola papá”, “hola mamá”, “hola familia” u “hola cariño”, pero ¿Y el beso que culminaría el sentimiento de alegría por verles?. Estamos con nuestra pareja y decimos: “te quiero”, “te amo”, “eres la mujer de mi vida”, pero ¿Y el beso que demostraría ese amor expresado?.
El mundo sería distinto sin los besos, no llegaríamos a conectar de la misma manera con las personas sin ellos, ni seríamos capaces de demostrar ciertos sentimientos en su totalidad, es por ello que debemos valorar los besos como uno de los tesoros más preciados del ser humano.
“En un beso, sabrás todo lo que he callado.” (Pablo Neruda)
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