Tras un largo y agotador fin de semana de estudio lo único que me apetece es escribir... Aún no se sobre que escribiré hoy, simplemente dejo que mis dedos se deslicen por el teclado de este cálido portátil, casi como si en lugar de escribir yo, estuviese escribiendo mi subconsciente y ahora pienso: “cuidado... que tu subconsciente es algo travieso, controlemos un poco lo que escribo”. Ahora que ya he vuelto en mi, y controlo que decir y que no, me dispondré a hablar... pero ¿De qué? ¿De qué me apetece hablaros hoy?
Hay tantas cosas de las que hablar... pero hoy me siento incapaz de escoger una, quiero hablar sin contar nada y a la vez contarlo todo. No me quiero poner romántica, no es de amor de lo que quiero hablar hoy, se que quiero escribir se que quiero pensar y meditar, pero mi cabeza no se decide... Miles de ideas dan vueltas, pero ¿cuál es la que hoy quiere brotar?
Hoy mi cerebro no esta muy generoso, está aturdido por el estudio y aunque muero de ganas por escribir creo que os hablare pero no os contaré nada... Espera... ya lo tengo... ¿Qué he dicho? ¿Qué mi cerebro no está muy...? ¡Ahí está!
Generosidad, ¿Dónde se esconde esta virtud en estos tiempos de necesidad? El planeta en el que vivimos es cada vez más pobre, el problema es que no solo está empobreciendo económicamente o culturalmente. Nosotros, las personas somos cada día mas egoístas, solo nos importa aquello que envuelve nuestra vida y los demás nos dan igual, nos da igual que mueran miles y miles de personas en África, nos da igual que ese mendigo que está en la calle esté pasando hambre, nos da igual que ese señor que cuenta su trágica historia en el metro nos mire a los ojos y nos pida ayuda, nos da igual porque nosotros simplemente miramos hacia otro lado.
A menudo nos encontramos con desgracias de este tipo por la calle, pero no dedicamos ni un solo minuto a pensar en ello, levantamos la vista fijamos nuestro objetivo y seguimos caminando, no digo que todos debamos darles una moneda o acogerlos en nuestras casas, solo pienso que deberíamos ser menos egocéntricos, dejar de pensar que lo nuestro es lo peor, lo más horrible que ha sucedido, porque ahí fuera, en el mundo, hay personas pasándolo muy mal.
Si todos fuésemos más generosos... si todos fuésemos más generosos nada sería como es.
El pilar básico de esta pobreza viene de las manos del poder, de las manos negras que el poder alberga, ellos no son generosos, más bien son avariciosos, por ello roban a su sociedad, a la sociedad que tienen a su cargo esa por la que se supone que “luchan”, en África hay personajes de poder que podrían mantener a medio país con todo aquello que poseen sumado a todo lo que roban. Otro de los pilares de esta situación es la religión, pero no la religión en sí, si no aquellos que representan a la religión, en el cristianismo, por ejemplo, la iglesia, ellos representan unos valores por los que no luchan, hablan de generosidad, si, pero ¿aportan ellos alguna solución a esta terrible situación?
Tal vez si este planeta estuviera liderado por personas más honradas, con la capacidad de la empatía nada de esto pasaría.
Pero no solo el poder debería cambiar para solucionar este estropicio, nosotros también tenemos que aprender, aprender que lo nuestro no es lo más importante que hay que pensar en uno mismo tanto como debemos pensar en los demás.
Lo cierto, es que si todos dejáramos el egoísmo de un lado y aportásemos en lo que nos fuese posible a la sociedad, nada sería como es... pero por desgracia creo que mis hijos crecerán en un mundo aún más cruel y duro que el que ya vivimos porque a todos nos parece bien esto de la generosidad... pero a la hora de la verdad ¿Quién piensa en los demás?
Leo un poco tarde tu entrada pero empatizo con tu pensamiento. En esta sociedad, falta generosidad y cercanía con el necesitado y solo parece potenciarse el pisar a los demás para llegar a lo más alto en el trabajo... si se tiene. Se escatima en atenciones básicas al ciudadano pero luego nunca falta para quemarlo en cohetes y fiestas. Y nada cambia porque se sigue votando siempre a los mismos.
ResponderEliminarAnímate a escribir más seguido.
Feliz año y suerte con los estudios.
¡Muchísimas gracias! Sí, por desgracia en este mundo ahora todo va así.
EliminarSiento responder tan tarde y escribir tan poco pero es que no logro sacar hueco con los estudios...
Feliz año a ti también, aunque he tardado tanto en responder que ya casi que solo queda medio año pero deseo que sea el mejor medio año que hayas podido tener.
Un saludo, cuidate.