Todos experimentamos una emoción muy desagradable a lo largo de nuestra vida, el miedo. Es cierto que no todos lo sentimos ante las mismas cosas o situaciones, como también es cierto que los miedos van cambiando a medida que crecemos y nos desarrollamos.
A lo largo de nuestra niñez nos da miedo separarnos de nuestros padres en lugares desconocidos, nos dan miedo las tormentas y, entre otras muchas cosas, nos da miedo la oscuridad. La gran pregunta es: ¿Por qué estos miedos?, la cuestión tiene fácil solución y es que a esas edades los niños no han experimentado, no han descubierto todo lo que el mundo ofrece y ni siquiera entienden el por qué de las cosas. Y si unimos todo esto con que las películas infantiles en muchas ocasiones alimentan estos miedos, pintando a los villanos de negro rodeados de truenos o simplemente separando a Nemo de su padre, todo tiene aún más sentido. ¿Pero es mala la intención de las películas infantiles? lo cierto es que no, simplemente intentan que los niños desde muy pequeños entiendan que separarse de su padre es peligroso porque sin el están indefensos o que las personas malas siempre tienen algo oscuro en sus vidas.
Más tarde se empieza a crecer y los miedos van cambiando, miedos que a ciertas edades los alimenta la sociedad. Cuando uno es un adolescente y ya empieza a tener cierto interés en las chicas/os quiere estar guapo, por ello el hecho de estar rellenito, tener granos o simplemente no tener el bigote, en las chicas claro está, bien depilado ya implica un miedo, miedo alimentado por la inseguridad que tenemos hoy en día por lo materialista de esta sociedad. El problema es que a estas edades los miedos pueden ser muy peligrosos, ya que es ahí donde empiezan los complejos y la falta de autoestima que finalmente derivan en problemas con la alimentación (la anorexia o la bulimia). Es importante destacar que tanto la educación que dan los padres a sus hijos como la sociedad tiene culpa de estos absurdos miedos, porque no es normal que la talla 34 sea como para una “Barbie” porque a las que llevan esas tallas les da igual pero cuando tu llevas una 42 te parece que tienes el contorno de un ogro, como tampoco es normal que haya padres que se obsesionen con que sus hijos estén rodeados de amigos con mucho dinero y con una familia bien posicionada, ya que esto lo que hará que nuestros hijos sean materialistas y no valoren a las personas por su interior sino por su “fachada”.
Pasada la “edad del pavo” los miedos son distintos pero muy coherentes, en la mayoría de los casos. Cuando tienes una pareja a la que amas con locura vives continuamente con el miedo a que le pase algo o simplemente con el miedo a perderlo porque algo falle, ya que no serías capaz de seguir adelante sin él o sin ella. Si tienes hijos tendrás miedo a que les hagan daño o simplemente a no verlos crecer. Si nos paramos a analizar esto último, nos damos cuenta de que, generalmente, uno cuando ya tiene la cabeza bien amueblada empieza a tener miedo a la soledad, a perder a los seres queridos.
Los miedos son muchos, pero aquello que más teme el hombre es la soledad, aunque a este se unen otros miedos que van con el desarrollo individual de la persona. ¿Cuáles son tus miedos?
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