miércoles, 21 de noviembre de 2012

La noche


Cae el Sol y sale la Luna arropada por un manto de estrellas, comienza así la noche. La noche puede ser más o menos duradera según la situación geográfica en la que uno se encuentre, aunque también variará dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos. 

La noche es diferente para todos y una noche nunca se parecerá a otra, cada noche soñamos cosas diferentes o dormimos de forma distinta. ¿ Acaso duerme un bebé igual que un anciano? lo cierto es que como todo en esta vida las noches también cambian con el paso de los años. 

Es adorable ver a un bebé durmiendo, no tiene preocupaciones y sabe que pase lo que pase a el no le va a faltar comida ni calor, duerme profundamente hasta que llega su hora de comer, ¿increíble verdad? los bebés son relojes biológicos, ya nos gustaría a nosotros tener esa exactitud a la hora de ir al trabajo o a clase. Sin embargo cuando ya dejan de ser bebés y mamá decide que es hora de que duerman solos en su cuarto y en una cama, que con sus pequeñas dimensiones, parece de matrimonio las noches pasan de ser placenteras a ser un infierno, se hacen eternas y vamos a la cama de mamá cada 5 minutos porque no queremos dormir solos así que ella amablemente viene y se acuesta contigo, hasta que te duermes, y luego se va... pero tu te vuelves a despertar y mamá vuelve de nuevo a tu cama, este procedimiento se repetirá millones de veces hasta que tu organismo decida que ya no puede con su alma y quedes profundamente dormido. Y todos estos viajes a la cama de papá y mamá muchas veces irán acompañados del siguiente mensaje: “me he hecho pipí”, mensaje que conlleva el cambio de sábanas a las 4 de la madrugada. Pero finalmente los padres conseguirán su objetivo y su hijo acabará durmiendo sin rechistar en su cama.

Durante años posteriores, digamos que en la adolescencia, la noche no está concebida para dormir sino para hablar por el messenger con los amigos o incluso hacer videollamadas con el Skype, llegando a acostarte a altas horas de la madrugada para luego sufrir por la mañana los gritos de tu madre despertandote cuando lo único que quieres ahora es dormir hasta la una de la tarde. Pero lo cierto es que ya te sientes suficientemente mayor para hacer “lo que te de la gana”. Es cierto que esta etapa incluso en algunos adultos se mantiene de por vida ya no estando en las redes sociales sino simplemente leyendo, jugando a videojuegos o viendo la tele. Simplemente hay personas que necesitan dormir menos horas que otras.

Pero sin duda alguna, la mejor de las noches que cualquier persona puede tener es esa en la que duerme con su pareja, las noches románticas, esas noches son mágicas, normalmente, duermes poco porque quieres aprovechar cada segundo con esa persona, así que le miras mientras duerme, le rodeas con tus brazos y una larga lista de romanticismos que envuelven estas noches. Pero sin duda el mejor momento de estas noches es cuando de repente te despierta un dulce beso a altas horas de la madrugada y te da completamente lo mismo que te hayan despertado, porque no hay forma más increíble de despertar, ya que es como si siguieses durmiendo y todo fuera un bonito sueño. Pero te das cuenta de que es real y abrazas a esa persona con fuerza mientras le dices cuanto le quieres y ambos vuelven a caer en los brazos de Morfeo.

Y es que por muchas noches que hayamos vivido nadie podrá asegurar haber tenido dos iguales, ya que el simple hecho de que cada una de ellas soñemos cosas diferentes hace que cada noche sea única. Ahora, si puedo afirmar que mis mejores noches son todas y cada una de las que duermo a SU lado. 

Y nunca olvides que, como dice una gran cita célebre, “lo que no ha pasado a mediodía puede pasar por la noche”.







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