Siempre me ha gustado una cita célebre que dice lo siguiente: “Sólo es capaz de realizar sus sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”. No recuerdo cual fue el momento en el que la leí por primera vez, pero si se que es algo que siempre deberíamos tener presente.
Todos tenemos sueños pero, por desgracia, no todos los conseguimos. A veces, no conseguimos nuestras metas porque no supimos aprovechar el momento y otras veces simplemente porque la suerte no estaba a nuestro favor. Voy a poner un ejemplo, yo quería y quiero estudiar medicina pero a pesar de mis esfuerzos unos frustrados correctores decidieron que mis exámenes de PAU no eran lo suficientemente buenos, aunque sinceramente dudo que los leyesen, y me asignaron notas mediocres que no fueron suficientes para conseguir una buena media. En este caso la suerte no estuvo de mi lado, aunque nunca perderé la fe en que llegue mi momento para lograr mi sueño, porque al fin y al cabo ¿qué seríamos si no tuviésemos esperanza?.
Pero a pesar de que algunos sueños se nos resistan, la gran mayoría se cumplen. Porque el simple hecho de vivir ya es un sueño. No todas las personas de este mundo tienen el privilegio de vivir todo lo que les corresponde, muchos recién nacidos mueren a las pocas horas de nacer, muchos jóvenes mueren en accidentes de tráfico o simplemente mueren porque les ha tocado la cruel realidad de sufrir una grave enfermedad. Es por esto que no deberíamos entristecer cuando las cosas se ponen más complicadas para conseguir algunos objetivos, porque al menos estamos teniendo el gran privilegio de disfrutar de la vida, de tener la oportunidad a no darnos cuenta de que es el momento a subir en ese tren y esperar a que pase el siguiente.
El que diga que no tiene sueños miente, el que diga que jamás consiguió ninguno de sus sueños miente y el que diga que jamás soñó cosas completamente descabelladas también miente, ¿ninguno de nosotros soñó con volar? o ¿con tener superpoderes?.
Lo cierto, es que sean cuales sean tu sueños nunca te niegues el ilusionarte por ellos, porque lo bonito de los sueños es sentirte con ganas de vivir todos y cada uno de los días para luchar y conseguir tus metas.
No olvides que por mal que vaya todo los sueños deben permanecer, porque quien no sueña no vive.
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